Abelardo de la Espriella toma el poder en Colombia y promete un giro de mano dura

Busca alianzas conservadoras, retomar lazos con Israel y sumarse al Escudo de las Américas.

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Abelardo de la Espriella asumió la presidencia de Colombia con un discurso centrado en seguridad, disciplina fiscal y respaldo a la inversión privada. Su llegada marca un giro político después del gobierno de Gustavo Petro y coloca a Colombia dentro de una tendencia conservadora que gana terreno en varios países sudamericanos.

Abelardo de la Espriella prioriza seguridad

El nuevo mandatario tomó posesión en Cali bajo un amplio dispositivo de seguridad y después se trasladó al Batallón Pichincha para presentar su estrategia ante militares y policías. De la Espriella prometió combatir con mayor fuerza a grupos armados ilegales, cerrar espacios de negociación y reforzar jurídicamente a la fuerza pública.

Su agenda también contempla erradicar cultivos ilícitos, revisar el alcance de la Jurisdicción Especial para la Paz y endurecer la respuesta frente a economías criminales. Estas medidas anticipan una ruptura con la política de diálogo impulsada durante el sexenio anterior y abren un debate sobre seguridad, protesta social y derechos civiles.

Economía, energía y nueva política exterior

En materia económica, Abelardo de la Espriella anunció una política favorable a empresarios e inversionistas, con intención de reactivar exploración petrolera, fracking y minería de carbón. También planteó congelar parte del gasto público para contener el déficit y modificar prioridades presupuestarias.

En política exterior, busca acercarse a gobiernos conservadores, restablecer relaciones con Israel e incorporar a Colombia al llamado Escudo de las Américas.

El éxito de su mandato dependerá de equilibrar seguridad, crecimiento y gobernabilidad sin profundizar la polarización social que acompaña su llegada al poder. Los primeros meses mostrarán hasta dónde podrá implementar esas promesas frente a una oposición política y social activa.